miércoles, 15 de agosto de 2012

Juana la Beltraneja (1462-1530)

      Juana la Beltraneja
                 
            El personaje de Juana la Beltraneja es uno de los que más nos llama la atención de entre los muchos protagonistas de esa apasionante etapa de la Historia de España que es el tránsito de la Edad Media hacia la Edad Moderna. Y esto es así, tal vez, porque nunca llegaremos a saber  la verdad sobre el asunto principal que marcó, tanto su vida, como el futuro próximo de España. Me estoy refiriendo a su posible ilegitimidad como Reina de Castilla, tras ser acusada de no ser hija biológica del rey, Enrique IV.
            Y, partiendo de ese hecho, lo que cualquiera se pregunta de inmediato es el porqué de semejante acusación, quién fue capaz de desvelar algo tan grave, qué intereses podría perseguir, qué consecuencias tuvo todo ello y, en definitiva, si realmente era cierto y estaba justificado semejante escándalo en la Corte.
            A continuación, iremos desgranando los acontecimientos más importantes de la vida de Juana de Castilla, llamada desde que se exilió en Portugal la Excelente Señora, única distinción que conservó hasta su muerte y, finalmente, sacaremos nuestras propias conclusiones sobre el personaje.

            Ante todo, debemos comenzar diciendo que el asunto que nos ocupa debe enmarcarse dentro de la fase de formación de la monarquía autoritaria en España y, por tanto, de la lucha entre los reyes y los grandes nobles. En el caso de la Corona de Castilla, las cosas se complicaron durante el reinado de Enrique IV (1454-1474) debido a su ineficacia y debilidad a la hora de gobernar, lo que provocó la ambición y deseos de protagonismo de las grandes familias nobiliarias.
            Cuando nace Juana, en 1462, su padre, Enrique IV, llevaba casado siete años con su segunda mujer,  Juana de Portugal, hermana del rey de Portugal. Antes había estado casado con Blanca de Navarra hasta que el matrimonio quedó anulado por el Papa tras comprobarse que no había llegado a consumarse. Durante estos primeros años del reinado, Juan Pacheco, marqués de Villena, asumió el papel de favorito del rey, es decir, la persona más cercana e influyente sobre éste. Y, como tantas veces sucederá después en el futuro, muchos de estos grandes nobles no se conformaron con desempeñar la función privilegiada que se les había encomendado, sin hacer gala de su afán de grandeza y poder.
            Como ya hemos dicho, Juana nació en 1462 y, lo que en principio debería haber sido un gran acontecimiento, un motivo de inmensa alegría para Castilla, acabó convirtiéndose en un grave problema, mientras que, para la recién nacida, se iniciaba su tragedia personal:
            Tras el nacimiento de Juana, todos la reconocieron como princesa de Asturias y, por tanto, como la legítima heredera de la Corona de Castilla. Así pues, no fue discutida por nadie, ni siquiera por  los dos hermanos de Enrique IV, Alfonso e Isabel. La misma Isabel actuó como madrina de su sobrina Juana en la ceremonia de su Bautismo, mientras que el marqués de Villena lo hizo como padrino.
Todo, así pues, parecía sonreírle a la pequeña Juana. Sin embargo, poco después, el rey nombró a un noble de la Corte llamado Beltrán de la Cueva, maestre de la Orden de Santiago, lo que le convertía en la máxima autoridad de esa Orden militar. De esta manera, este noble pasó a ser una de las personas más importantes de Castilla, lo que provocó los celos y la indignación del marqués de Villena, quien se atrevió a afirmar que la princesa Juana no era hija del rey, sino de Beltrán de la Cueva. El efecto de tal acusación fue inmediato y, rápidamente, el rumor se extendió desde la Corte hacia toda Castilla, donde casi todos lo creyeron. Sin embargo, las consecuencias eran de tal magnitud para la Corona, que el marqués de Villena fue destituido por Enrique IV, pasando a ocupar el puesto de favorito, como no podía ser de otra manera, Beltrán de la Cueva.
  Así las cosas, sería la princesa Juana quien acabaría resultando ser la gran perjudicada, puesto que, en 1464, de nuevo el marqués de Villena fue la persona que siguió decidiendo su destino. En efecto, el marqués, junto con otros grandes nobles de Castilla contrarios a Beltrán de la Cueva, intentaron convencer a  Enrique IV para que declarase como heredero a su hermano Alfonso. El rey accedió, pero con una condición: Alfonso tendría que casarse con Juana, por lo que ésta podría ser algún día reina consorte de Castilla. Era el primero de los matrimonios concertados para Juana, que por entonces contaba tan sólo con dos años de edad.
                Sin embargo, la condición impuesta por Enrique IV fue rechazada por el marqués de Villena, que quiso llegar mucho más lejos, hasta el punto de protagonizar, junto con otros nobles, la llamada Farsa de Ávila, en 1465. Lo que hicieron fue -utilizando un muñeco-  quitarle simbólicamente a Enrique IV sus atributos, como la corona o el cetro,con lo que quedaba desposeído de su poder ante el pueblo. Después, proclamaron a su hermano Alfonso como rey de Castilla. Alfonso tenía doce años, y empezaba una nueva crisis en Castilla que, de repente, se encontraba con dos reyes que eran hermanos, pero que tendrían que luchar para ver quién se imponía sobre el otro. Y todo por la infinita ambición del marqués de Villena y sus allegados.
                Pero sería tres años después de la Farsa de Ávila, cuando la suerte quedó definitivamente marcada para Juana. Corría el año 1468, la fecha más decisiva para la Beltraneja (así era llamada ya por todos). Ese año moría inesperadamente Alfonso, por lo que Enrique IV pudo respirar, aliviado, al verse de nuevo como rey único de Castilla. Ahora bien, las cosas no le resultarían tan fáciles y, otra vez más, tuvo que vérselas con el marqués de Villena, pieza clave de los famosos Pactos de Guisando, en los que se establecieron las condiciones que debían asegurar la paz en Castilla. Y, de lo acordado en esos pactos, el asunto principal fue que Enrique IV tenía que declarar como heredera al trono a su hermana Isabel, principal objetivo del marqués de Villena. El rey accedió y, esta vez de forma casi definitiva, el trono de Castilla parecía escapársele a Juana para siempre. Desde ese momento, fue desposeída del título de princesa de Asturias, que pasó a pertenecer a su tía Isabel. Ésta, por otro lado, se comprometió a no disputar el trono a su hermano Enrique y que, por tanto, le respetaría como su rey mientras viviera. Por último, también Enrique IV estableció una condición que, en este caso, a quien no gustó nada fue a Isabel, pues se acordó que ésta no podría casarse con nadie sin su consentimiento. Además, le aconsejó que debía casarse con el rey viudo de Portugal, Alfonso V, que por entonces tenía treinta y seis años, es decir, el doble que Isabel. 
                Ante semejante panorama, Isabel tomó una decisión por sí misma -lo que prácticamente nunca pudo hacer Juana- y mostró su voluntad de casarse con su primo Fernando de Aragón. Por supuesto, esto no gustó nada a Enrique IV, ni tampoco al marqués de Villena, que se reconcilió con su rey e intentó influir en Isabel para que ésta se casara con el rey de Portugal. Sin embargo, Isabel se mostró firme y, como sabemos, terminó casándose con Fernando. De nuevo se ponía en peligro la estabilidad de Castilla, pues, con este matrimonio, Isabel incumplía lo acordado en Guisando y un encolerizado Enrique IV, apoyado por el marqués de Villena, volvió a tomar una decisión que afectaba a Juana, al declararla otra vez como su legítima heredera. Por otro lado, el marqués de Villena se encargó en persona de buscar varios candidatos para un posible matrimonio con Juana. Entre ellos, el que pareció tener más posibilidades fue el duque de Guyena, hermano del rey de Francia, Luis XI. En estos momentos, Juana tenía nueve años, y todos continuaban manejando los hilos de su destino sin que ella pudiera hacer nada. 
                 Los acontecimientos se precipitaron tras la muerte de algunos de los protagonistas principales de esta historia: Así, en 1472, murió el duque de Guyena y, a finales de 1474, murieron el marqués de Villena y Enrique IV. Este último, antes de morir, volvió a reconocer a su hermana Isabel como la heredera al trono, al comprender que lo establecido en los Pactos de Guisando era inamovible. De esta manera, tras la muerte de Enrique IV, en 1474, al proclamarse reina Isabel, ésta y su sobrina Juana comenzaron una nueva lucha por la Corona de Castilla. Juana tenía ya doce años e Isabel, veintitrés. Durante esta guerra, en 1475, Juana contrajo matrimonio con su tío, el rey Alfonso V de Portugal, que ya tenía 43 años, treinta más que Juana. Este matrimonio, por supuesto, fue una maniobra política tramada por los partidarios de Juana, que creyeron que con la ayuda de Portugal podrían vencer a Isabel. Alfonso V, por su parte, vio con muy buenos ojos esta boda con su sobrina, a la que consideraba la reina legítima de Castilla. Así pues, como pasó unos años atrás, Castilla se encontró, en este caso, con dos reinas, y hubo que esperar hasta 1479 para que todo quedara definitivamente solucionado, tras la victoria de Isabel.
                  En efecto, el triunfo de Isabel significó que ésta no fuera discutida ya por nadie como la legítima reina de Castilla, tras firmar el Tratado de Alcaçovas. En dicho Tratado, Alfonso V de Portugal renunció al trono de Castilla y también al matrimonio con su sobrina Juana, por lo que ésta volvía a ser una mujer soltera. Sin embargo, lo más llamativo de este Tratado es que a Juana se le dio la posibilidad de elegir entre dos opciones: casarse en un futuro con el hijo de los Reyes Católicos, el príncipe Juan, de tan sólo un año de edad en aquellos días, o ingresar en un convento portugués. Juana, por primera vez en su vida, era libre para elegir... ¡Pero qué elección se le proponía! La propuesta de matrimonio era humillante, pues en ella se daba al príncipe Juan el derecho de rechazar a Juana, en el caso de que ésta no le agradara, al llegar el momento del matrimonio. 
                    Juana no tuvo más remedio que tomar el camino de la renuncia definitiva, no sólo al Trono de Castilla, sino también a vivir en su propio país: al decidirse por la opción religiosa comenzaba otra etapa, en la que puso todas sus esperanzas por encontrar la paz que sólo podía darle ya la vida espiritual. Y así fue cómo, desde 1480, Juana fue una monja más del convento de Santa Clara, en Coimbra. Allí permaneció hasta principios del año 1500, cuando el rey de Portugal le permitió vivir en un palacio de Lisboa, rodeada de una pequeña Corte hasta el año de su muerte, en 1530. 
                    En sus años de retiro en Lisboa, aún tuvo Juana que soportar la ofensa de varias proposiciones matrimoniales, siempre con el objetivo de utilizarla para conseguir sus pretendientes distintos objetivos políticos. Y, de entre todas las "ofertas" de matrimonio que recibió Juana, destaca la del mismísimo Fernando el Católico. En efecto, al quedarse viudo, en 1504, vio cómo Castilla caía en manos de Felipe el Hermoso, por lo que pensó en casarse con su sobrina y fortalecer su posición en Castilla. Por supuesto, Juana rechazó lo que era una propuesta tan descabellada y continuó viviendo en Lisboa donde, como ya se ha dicho, murió en 1530. De esta manera terminó sus días doña Juana, que siempre se consideró a sí misma legítima reina de Castilla y, aunque no pudo serlo legalmente, al menos sí lo fue en su conciencia.
                     Hoy en día nos seguimos preguntando si Juana fue realmente hija biológica de Enrique IV. La respuesta no la sabremos nunca. Ni siquiera la Ciencia más avanzada -capaz de analizar el ADN del polvo de unos huesos de más de quinientos años-  nos puede ayudar en este asunto, puesto que los restos de Juana desaparecieron tras el terrible terremoto de Lisboa, a mediados del siglo XVIII. De todas formas, lo de menos es la cuestión de si era o no la hija de Enrique IV. Lo más importante, quizá, es ver en esta historia un ejemplo más de lo que son capaces de hacer los seres humanos cuando les ciega la ambición en su lucha por el poder.
                     En todo caso, lo que resulta injusto es que sigamos llamando a este personaje La Beltraneja, puesto que, tanto si fue la hija biológica o no del rey, lo que está claro es que ella no tuvo la culpa, al nacer, de los actos de los demás. Por todo ello, sería más lícito que la Historia la reconociera, como mínimo, como doña Juana de Castilla o, mejor aún, como la Excelente Señora.

36 comentarios:

  1. marina de navacerrada28/8/13 12:51

    Mut bien escrito y documentado
    Da gusto leer algo asi

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  2. Anónimo17/9/13 1:28

    Me ha gustado mucho. Muchisimas gracias

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  3. Estupendo. Me fascina la histiria de esta epoca.

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  4. Muy bien escrito y me ha aclarado la duda que tenía sobre si se había casado con su tío o había ingresado en un convento. Gracias.

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  5. Rosa Luengo23/9/13 23:41

    Excelente artículo. Y viendo la serie de TV "Isabel" me ha interesado saber más de Juana. Lo triste es que hoy en día el poder y la ambición siguen manejando los hilos de nuestras vidas, aunque no hayan Juanas, ni Isabeles pero siguen habiendo Marqueses de Villena....

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  6. Estupendo articulo y muy claro.

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  7. José Mª (Académico de la Pierre Fauchard (USA)1/10/13 20:11

    Por fin me he enterado, quien fue y como fue lo de la Excelente Señora. Muy bien escrito. La historia se repite, o mas bien hace bucles, que salvando el "termpus fugit" son similares.

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  8. Me ha gustado mucho y me haaclarado algunas duadas.
    Gracias a la serie de television, me he enganchado a la historia .

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  9. Excelente relato histórico, destila rigor.

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  10. Me encanta la historia Muchas gracias por su documentacionn

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  11. Muchas gracias por la información tan clarita. Siempre he oido hablar en Plasencia de Juana La Beltraneja pero no conocía bien su historia. Por cierto hoy ruedan Isabel en Plasencia. Muy acertado hacer series históricas, nos pica la curiosidad y buscamos información en internet. De nuevo gracias por tu clarísima explicación sobre este personaje.

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  12. Gracias por la informacion de la Beltraneja.

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  13. Hija bastarda o no, sus padres reconocieron a Juana como su legítima hija y por ello princesa y heredera, por derecho propio, del reino de Castilla. Nadie duda del enorme papel que jugó la Reina Isabel en el destino de lo que sería España, pero de que fue una usurpadora por la ambición de poder de ella y de la gente que le rodeaba también no debe quedar duda. Por lo demás, no hay que olvidar que quien propago el rumor de la ilegitimidad de Juana fue un hombre herido y con una enorme rabia en contra del Rey Enrique. Y cuando uno está en ese estado emocional termina diciendo barbaridades.

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  14. Respuestas
    1. Habria que recuperar y colocar en el su lugar a muchos personanes históricos especialmente mujeres.
      Me ha gustado mucho tu artículo.
      Susana

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  15. Su articulo es fantástico y veraz,Juana, no tuvo oportunidad de demostrar como hubiese sido su reinado para mi legitimo. No mereció la vida que tuvo. Desheredada por su inepto padre.. Una niña aún, que tiene que casarse a los trece años con su tio , treinta y seis años mayor que ella y que luego su marido renuncia y es anulado Huerfana . Con su tia. Isabel, que la despreciaba y a quien llamaba despectivamente "la Muchacha",La proposición matrimonial vejatoria con su primo Juan, el cual podría rechazarla si llegada la hora del matrimonio no era de su agrado. El ingreso forzoso en clausura, cuando ella solo soñaba con tener hijos. Su final sola y olvidada, aún siendo la legitima heredera del Reino de Castilla, su vida es digna de una mártir.. Estoy totalmente de acuerdo que la historia debería reconocerla como Juana de Castilla.

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  16. Anónimo7/11/13 2:33

    Magnifico artículo que nos aclara una parte de la historia. Poniéndonos a reflexionar un poco: ¿ Qué hubiera pasado si Juana de Castilla; porque lo era; hubiera peleado su corona y la hubiese obtenido. ¿América hubiera sido descubierta por españoles? Y si no? Acaso estuviéramos hablando en inglés o en francés? Fue una mártir, pero gracias a eso los latinoamericanos ahora estamos orgullosos de nuestro pasado hispano.

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  17. Gracias por el articulo, es muy interesante. siempre te preguntas que habria pasado en cada situacion
    Si Isabel se hubiese casado con el rey de Portugal y que hubiesen unido los reinos. Que Aragon formase parte de Francia. y mil situaciones posibles de cada acontecimiento historico
    La madre de Juana fue tan culpable como los rumores al tener posteriormente gemelos fuera del matrimonio, lo que sirvio de fundamento a muchos para sus afirmaciones. De todas maneras es bastante creible la teoria de que el rey fuese esteril y que Juana fuese hija de otro.
    Desearia saber la verdad, ojala se pudiese hacer el examen de ADN o probar de alguna manera pero parece que va a ser otro de los enigmas de la historia
    Al que ha hecho el comentario anterior, muchas gracias, los españoles estamos orgullosos de haber estado una vez unidos a gente tan maravillosa como la de America latina :-)

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  18. Me ha gustado mucho ye ha sacado de una duda. Pensé q era hija de Blanca de Aragón. Muchas gracias. MZT

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  19. Me ha gustado mucho y me ha sacado
    de una duda. Pensé q era hija de Blanca de Aragón, pero ya veo q no. Muchas gracias. MZT

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  20. Me ha gustado mucho. Gracias. MZT

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  21. Muy bien escrito

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  22. Anónimo20/5/14 0:04

    muy claro el documento da gusto leer asi

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  23. Anónimo20/5/14 0:05

    esta muy claro y facil
    de enteneder wl documento, es un placer leer asi

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  24. Facil de entenderm simplemente lo lees y ya se te queda en la memoria.

    FELICIDADES POR ESTE RELATO ;)

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  25. Álvaro Méndez Maguilla9/10/14 20:54

    Excelente. Muy interesante, muy bien redactado y realmente comprensible. Siempre gusta saber un poco más de cultura de tu propio país, lo cual, te hace más grande a nivel personal.

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  26. Fantástica exposición y muy justa.

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  27. Esta escrito de una manera exquisita. No aburre , dan ganas de seguir leyendo. Bien escrito y bien documentado.
    Un placer.

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  28. Exquisito, perfecto, da gusto leer un artículo así.

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  29. Me gusta el artículo, ya que no sabía o no me acordaba que doña Juan la Beltraneja hubiera entrado en un convento, después de su salida precipitada de la ciudad de Trujillo huyendo hasta la ciudad de Plasencia.
    Muchas gracias por tener un poco más de información sobre la historia de la época.

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  30. Le felicito por el excelente artículo sobre Juana de Trastámara, nunca "la Beltraneja". Telenovelas como "Isabel", producida por TVE, no ayudan a conocer la realidad de la Historia de España. No se habla de las ambiciones de los aristócratas del momento; la muerte por envenenamiento del infante Alfonso; el acoso a la reina Juana por parte del obispo Fonseca cuando estaba custodiada en Alaejos Afortunadamente, en la actualidad existe documentación que podría rebatir la bastardía de Juana. Gregorio Marañón, escribió "ENSAYO BIOLÓGICO DE ENRIQUE IV DE CASTILLA", dónde muestra detalles de la posible paternidad del rey. Igualmente, existe la opinión de una inseminación de la reina Juana, realizada por médicos judíos, bastante preparados en esa técnica. Agradezco el detalle final de llamar a la princesa, Juana de Castilla o Excelente Señora, tal como se recoge en los documentos.

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  31. Anónimo9/1/15 18:55

    Excelente artículo y muy bien redactado.

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  32. Un articulo formidable.Y como dices aunque hayan pasado más de 500 años de historia el ser humano sigue estando ciego por la lucha de poder.

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  33. Me ha encantado, muy bien informado, felicitaciones Pedro.

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  34. Yo personalmente tengo mis dudas acerca de la paternidad de Enrique IV. Según se dice, contando fechas, en la época en que supuestamente se concebió a Juana, Enrique se encontraba en el norte, sin la reina, y allí estuvo una cierta temporada. Por otro lado, el rey no tuvo hijos de su primer matrimonio, y aunque tuvo relaciones con otras mujeres tampoco dejó descendencia bastarda. Igualmente, tuvo a Juana a los 7 años de casado con su segunda mujer, y ésta, sin embargo, al poco de conocer a otro se quedó embarazada de gemelos. También hay que tener en cuenta que Enrique necesitaba una bula papal para casarse con Juana (la madre) porque eran primos, y esa bula nunca llegó a ser autorizada, por lo que ese matrimonio sería declarado nulo, y ya no sólo por eso, sino que en el contrato de divorcio de Enrique y Blanca (su primera mujer), que yo leí personalmente, se mencionaba que, si tras casarse de nuevo, Enrique no conseguía tener hijos en un plazo máximo de 3 años y medio, ese segundo matrimonio se anularía y él debía volver a tomar como esposa a Blanca (pues el Papa permitió el divorcio y el segundo matrimonio con el fin de que Enrique pudiera tener descendencia con otra esposa). Por último, si Juana fue declarada heredera, también fue declarada como tal Isabel; sin embargo, me temo que los reaccionarios contra todo lo que pueda representar al franquismo y sus precursores se valen del argumento de la supuesta usurpación de Isabel para cargar contra ella y Fernando. Isabel no fue perfecta, no trato de elogiarla y definirla como perfecta, pero en esto no puedo decir que no haya actuado adecuadamente. Ella defendía sus derechos como hija de rey y hermana de rey, y ante las dudas que suscitaba el matrimonio de su hermano y la paternidad de la hija de éste.
    Concluyo con que el apelativo de "La Beltraneja" no me parece apropiado para Juana porque parece tener un fin humillante. Eso ya pasó en su tiempo, y no hay seguridad sobre quién pueda ser su padre. Juana de Castilla, en mi opinión, ya está "reservado" para la reina Juana (de la que tampoco me gusta que la llamen "La Loca"); creo que el sobrenombre "La excelente señora" es el más adecuado para ella, pues a pesar de todo, tuvo una vida bastante desgraciada, e Isabel actuó muy estrictamente contra ella, pero pensemos en que estando Portugal de por medio eso representaba una amenaza para Castilla.

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